
T.O: The big heat. Director: Fritz Lang. Año: 1953. Nacionalidad: Estados Unidos. Duración: 89’. Intérpretes: Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin, Jeannette Nolan.
En una época en la que la sociedad estadounidense estaba más dividida que nunca (a favor de MacCarthy o en contra de él), y es que en Estados Unidos, muchos apoyaban la caza de brujas que llevó a cabo MacCarthy, mientras que otros muchos aún no estando de acuerdo con él, vendieron a sus colegas para salvar su buen nombre. Es decir, había gente corrupta y gente que por no estarlo acabó pagando.
Fritz Lang representó en Los Sobornados una crítica a esa sociedad corrupta. Una sociedad en la que hasta la policía está corrompida. Es también un policía precisamente la representación de los no corrompidos, al que echan del cuerpo por no estarlo. Esto y sobre todo la muerte de su mujer a mano de los líderes de la ciudad lleva a Bannion a vengarse. Su sed de venganza acabará descubriendo toda la lista de personas corruptas de la ciudad, con la ayuda de Gloria Grahame que interpreta a Debby, la guapa novia de Vince Stone (Lee Marvin), que vive y muere pensando en su belleza.
En la sociedad que nos presenta Los Sobornados hay malos, pero los buenos que hay también tienen la maldad metida en el cuerpo. Bannion, que representaría al bueno, no es tan bueno ya que lo que le mueve a desenmascarar la corrupción es la venganza, pero aún así sabemos que hay una pequeña línea que lo separa de Vince Stone o Lagana, ya que tiene la opción de matar a la señora Duncan e incluso a uno de los asesinos de su mujer (Lee Marvin), pero finalmente hay algo que lo frena. En boca de Debby ya lo escuchamos “Si la hubieras matado no habría diferencia entre Vince Stone y tú”.
Esta película de cine negro fue la gran obra maestra de Lang, no solo por la historia y los personajes que están muy definidos en Los Sobornados gracias al buen guión que les pone las palabras en sus bocas, también por la planificación de los planos (es una película muy violenta, pero a pesar de ello, la violencia casi nunca está plasmada dentro de plano, casi siempre aparece fuera de campo). Con todo ello Lang nos demostró una vez más que hace buen cine era lo suyo.
Garazi Rodriguez
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Un vaquero de cine negro
El film noir no sería lo mismo sin las películas de Fritz Lang. La caza de brujas a la que McCarthy expuso a toda la sociedad hizo que este género brotará con más fuerza que nunca. Media ciudad era perseguida y la otra mitad era delatora. La sociedad estaba corrompida, y Lang fue el primero que nos enseñó la bajeza más absoluta de la época. Bajeza de la que altos cargos eran protagonistas, al igual que muchas instituciones públicas.
El sargento Bannion (Glenn Ford) es un hombre honrado que va a investigar el suicidio de un alto cargo de la policía. Bannion no encontrará respuesta al suicidio, hasta que la amante del difunto habla con él y aparece muerta al día siguiente. Las sospechas del sargento irán en aumento, y él mismo se verá involucrado en una trama de corrupción a gran escala que acabará con la vida de su esposa. Las respuestas a todas sus preguntas aparecerán de la mano de Debby (Gloria Grahame), que le ayudará a acabar con los corruptos.
El personaje víctima de una conspiración está presente en muchas películas de Lang. En este caso la conspiración hace que el personaje sufra un trauma por la pérdida de su esposa, trauma que recuerda al que vivía Ethan Edwards (John Wayne) en “Centauros del Desierto” (aun tratándose de otro género como el westerm). El trauma de ambos personajes, marcan su psicología durante el film. La dualidad será protagonista del carácter del vaquero y del policía, la delgada línea entre bien y el mal en el oeste, y lo legal e ilegal en la ciudad, se verán traspasadas en varias ocasiones. El trauma de Bannion se convertirá en venganza e intentará tomarse la justicia por su mano, aun estando fuera del cuerpo policial.
Justicia que conseguiría matando a quien asesinó a su mujer, pero la línea que parece que va cruzar nunca será pisada por el honrado policía. Será Debby, la novia de uno de los malechores, quien dará un salto cualitativo y tras pertenecer a la banda de corruptos, pasará al lado del policía, en el cual, ella se encargará de hacer el trabajo sucio matando a la señora Duncan y destapando toda la trama. Esta femme fatale será protagonista de una famosa escena, cuando Stone le tira café hirviendo a la cara, destrozando la belleza por y para la que vivía.
La precisión, su mejor aliada. Fritz Lang es un maestro del suspense, al igual que Hitchcock. La tremenda precisión en la parte técnica que todas sus películas presentan, deja sin palabras a cualquiera que sea público de las mismas. Con cada plano nos enseña y oculta justamente lo que es necesario. Gracias a eso, mantiene el suspense durante todo el metraje, dejando al espectador sin aliento en más de una ocasión. Aún descubriendo la trama en mitad del film, consigue que nos enganchemos, y que cada vez que el protagonista está en apuros, suframos con él. Nos hace testigos de todas las andanzas de Bannion, consiguiendo una identificación absoluta con la postura vengativa e individualista del sargento.
Tan sólo hay dos aspectos que no acaban de convencer: lo previsible que resulta el guión en ciertas ocasiones (por ejemplo, cuando la mujer de Bañón muere), y el uso de muchos de los tópicos del cine negro (las corruptas instituciones, la femme fatale y el héroe que se enfrenta contra el mal a pecho descubierto pero siempre sale airoso).
Insignificantes detalles si comparamos con todas las virtudes que el film posee. Lang consigue crear una atmósfera que nos envuelve constantemente y hace que nos traslademos mentalmente a los años de la caza de brujas. Otro dato importante que no debemos obviar es la violencia que esconde este relato, violencia que muestra tan sólo al final. Durante la mayoría de la película usa elipsis o sutiles movimientos de cámara, para alejarnos del hecho violento en sí. Un claro ejemplo de esto, es cuando Stone le tira café hirviendo a Debby. Al igual que en M, el vampiro de Dusseldorf las escenas violentas las elimina no enseñándonoslas, pero sabemos que es lo que está pasando gracias al sonido.
Un film de obligada visión que no dejará indiferente a nadie que lo vea. Con un ritmo trepidante y unas grandes interpretaciones, todo ello perfectamente combinado con la más exquisita técnica y forma a la hora de expresar con la cámara.
Eider Rodriguez
viernes 22 de febrero de 2008
LOS SOBORNADOS
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