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martes 22 de mayo de 2007

EL PUENTE, La excepción de Wicki



T.O.: «Die Brücke». Dirección: Bernhard Wicki. Guión: Bernhard Wicki, Karl-Wilhelm Vivier, Michael Mansfeld, sobre la novela de Manfred Gregor. Fotografía: Gerd von Bonin. Música: Hans-Martin Majewski. Producción: Fono Film. Montaje: Carl-Otto Bartning. Intérpretes: Karl Michael Balzer (Karl Sorber), Folker Bohnet (Hans Scholten), Frank Glaubrecht (Jurgen Borchert), Michael Hinz (Walter Forst), Günther Hoffmann (Sigi Bernhard), Volker Lechtenbrink (Klaus Hager), Günter Pfitzmann (Heilmann), Wolfgang Stumpf (Stern), Fritz Wepper (Albert Mutz). Duración: 105 min. B/N. Alemania, 1959.

En abril de 1945 la II Guerra Mundial está desarrollando sus últimos episodios. En un pequeño pueblo perdido de Alemania el ejército nazi está llamando a filas a todo aquel que pueda sostener el peso de un fusil. Un grupo de adolescentes es reclutado, uniformado e instruido en pocos días y destinado a la batalla. Pero el hasta hace poco profesor de escuela de los chicos pide en secreto al sargento de la compañía que no los envíe al frente. El viejo oficial alemán los destina en una misión inventada a proteger un puente del pueblo que realmente no tiene valor estratégico ninguno. De hecho, el mismo iba a ser demolido para evitar que los aliados entraran en la pequeña población −ya se temía lo que ningún alemán se atrevía a decir−. Ni siquiera cuando las tropas nazis están retrocediendo, los chicos acceden a abandonar el puente; las consignas patrióticas y la aventura tienen más peso para ellos que los horrores de la guerra. Finalmente, las tropas aliadas llegan a la posición de los jóvenes, que la defienden con desmesurada obediencia. Se pone entonces de manifiesto la locura de un suicidio con menos sentido, si cabe, que cualquier otro.

Bernhard Wicki nace en Austria en octubre de 1919 y fallece en Alemania en enero de 2000. Fue actor y director de cine, desarrollando su labor tanto en Europa como en Estados Unidos. Pero la aventura hollywoodiense no fructificó y a su regreso tuvo dificultades para estrenar sus obras, debido principalmente a la emergencia del Nuevo Cine Alemán a mediados de los años 60, por lo que en los 70 retoma su carrera como actor. Como tal, cuenta con más de setenta títulos en su haber −los últimos precisamente a las órdenes de aquellos directores que tomaban el relevo: Peter Handke, R. W. Fassbinder, Bertrand Tavernier, Win Wenders, etc.−. Tras la cámara, El Puente es el largometraje que sin duda le proporcionará mayor repercusión, logrando varios premios internacionales, algunos de ellos en importantes festivales.

Wicki firma con El puente un alegato antibelicista sirviéndose de una situación sin mucho sentido para reflejar todo el absurdo de la guerra, de cualquier guerra. Algo similar hizo aquí en España, en un tono diametralmente opuesto, Luís García Berlanga con La vaquilla, en 1985. El film de Wicki, basado en el libro autobiográfico de Manfred Gregor, uno de los chicos supervivientes del ataque, constituye una de las escasas excepciones en cuanto a calidad en el cine alemán de posguerra. Muchos de los directores (Lang, Lubitsch, Wilder, Murnau…) y actores como Marlene Dietrich marchan a Hollywood con la llegada del nazismo. La derrota militar provoca una difícil situación económica y moral. La fuerte irrupción de la televisión resta aún más espectadores a las salas. El cine que se hace es bastante comercial, con predominio de temas de evasión, románticos, musicales, con final feliz… Y esto convierte a la cinta de Bernhard Wicki en otra rareza dentro de la cinematografía germana de la época: inmersos en el Plan Marshall y el llamado milagro económico alemán nadie quería acordarse del áspero asunto del desastre de la guerra. Estas circunstancias, sin embargo, darán un giro en los años 60 con los cambios impulsados desde el teatro y la literatura que pronto contagian al cine, al nuevo cine alemán.




Dani López

viernes 4 de mayo de 2007

¿Qué fue de Baby Jane?



(1962) Director: Robert Aldrich; Intérpretes: Bette Davis, Joan Crawford, Victor Buono, Maidie Norman, Anna Lee.

La niña prodigio Baby Jane Hudson, caprichosa y sin ningún ojo más que para sí misma, con el apoyo de su padre consigue un estrellato sin precedentes. A la sombra de ésta, se encuentra su hermana, una tímida y menos considerada Blanche Hudson (Joan Crawford).

Con el paso del tiempo y tras la muerte prematura de su padre, Jane ve truncado su sueño siendo despreciada por productores y directores a causa de su mediocre talento interpretativo. Será ahora cuando Blanche coja las riendas de la fama, mientras que Jane queda a su sombra sobreviviendo gracias a ella. Por desgracia un desafortunado “accidente” dejará a Blanche postrada en una silla de ruedas, recluida en una mansión y a merced de los cuidados de su hermana.

Demoledora clase de interpretación que nos aportan Joan Crawford y Bette Davis, siendo esta última una Baby Jane Hudson encarnada a la perfección con una “eterna” juventud. Con unas interpretaciones de este calibre, quedan en segundo plano otros rasgos (no menos importantes) de este gran film firmado por el genial Robert Aldrich. Aldrich nos transporta durante toda la película con una intriga casi enfermiza, a medida que conocemos la personalidad retorcida de Jane que en ocasiones por muy anti–Star System que pueda llegar a ser, logra que tengamos cierto grado de complicidad, o mejor dicho, comprensión por su mente atormentada con memorias de años mejores.

No podemos olvidar a Victor Buono (quien fue nominado al oscar junto a Bette Davis por éste film), ya que su magnífica interpretación, consigue la mayor simbiosis con el personaje de Jane, ya que ambos parecen no haber crecido nunca viviendo así en constante dependencia de otros.

Oier Vaquero