
Dirección: Friedrich Wilhem Murnau, Producción: Enrico Dieckmann, Albin Grau, País: Alemania, Año: 1922, Género: Terror, Guión: Henrik Galeen, Intérpretes: Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta Schröder, Alexander Granach, Georg H. Schnell, Ruth Landshoff, John Gottowt.
“Nosferatu” de F. W. Murnau fue la primera adaptación cinematográfica de Drácula, aunque el director no había conseguido los derechos para rodarla. Así lo hizo ver la viuda de Bram Stocker, quien lo denunció y ganó, por lo que se destruyeron la mayoría de las copias de la cinta, aunque se conservó lo suficiente como para que hoy en día podamos verla íntegra y en buenas condiciones.
La historia gira en torno a Hutter, un empleado de una inmobiliaria al que se le asigna viajar a Transilvania para tratar de vender una casa a un misterioso cliente, el Conde Orlok. Desde el momento en que inicia el viaje, dos historias transcurren en paralelo: la de Hutter y el Conde, y la de la esposa de Hutter.
El cine mudo parece haber perdido la capacidad de sorprender. La mayoría de los espectadores diría que se hace pesado, lento o aburrido. Pero independientemente de la antigüedad y la ausencia de color y voz, el talento es algo intemporal y perpetuo, y así lo demuestra Murnau con “Nosferatu”. Aunque ya había rodado otras películas, ésta fue la más famosa, a la cual siguieron otras como “El último” (1924), considerada de las mejores, o “Amanecer” (1927), la cual rodó en Estados Unidos y obtuvo dos Oscar.
Murnau es considerado uno de los mayores representantes del expresionismo alemán, y “Nosferatu” es una gran prueba de ello: la importancia de la psicología de los personajes en el cine expresionista se puede observar fácilmente en Ellen, la esposa de Hutter; el uso de los claroscuros, la sobreactuación, los primeros planos... exceptuando que esta película sí se rodó en exteriores, es uno de los referentes más claros de dicha corriente.
Este artista hacía malabares con los pocos recursos existentes: planos cuidadosamente elaborados, efectos sorprendentes y audaces o un sabio uso de la iluminación y los decorados fueron algunos de los elementos que hicieron que las obras de Murnau sean, aun hoy en día, consideradas maravillas visuales. Representativa de lo dicho es la sobrecogedora secuencia en la que emplea el movimiento acelerado para mostrar que lo que está sucediendo es sobrenatural.
En definitiva, el resultado es una de los filmes más cuidados estéticamente del cine mudo, auténtico arte en movimiento del que cientos de películas han bebido. “Nosferatu” es un clásico del cine de terror del que todos deberían disfrutar y asombrarse ante el talento de uno de los mejores directores de la época.
Alejandra Sarmiento
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Sinopsis: Hutter, un joven trabajador en una empresa de venta de casas, es enviado por su jefe al castillo del Conde Orlok, quién resulta ser un vampiro (Nosferatu). Orlok al ver una foto de la mujer de Hutter emprenderá un viaje en su busca y Hutter a su vez regresará a su ciudad para advertir a todo el mundo de la presencia de este ser maligno. Ellen (la mujer de Hutter), leerá que sólo una mujer pura podría hacerle desaparecer y se entrega a Nosferatu, llevándole a la muerte, pero muriendo ella también.
Crítica: “Nosferatu” de F.W.Murnau es la historia del Drácula de Bram Stoker, pero Murnau le cambió el nombre por no pagar derechos de autor. Este hecho le trajo problemas judiciales a Murnau, ya que la viuda de Stoker le demandó y ganó el juicio. A pesar de todo, la película se conservó y es una de las películas que forman una parte importante de la historia del cine.
El director en cuestión, dirigió aparte de “Nosferatu” otras películas importantes en la historia del cine como “El último” (en la que no hizo falta ningún intertítulo, ya que visualmente se entendía el argumento), “Fausto” o “Amanecer”.
“Nosferatu, el vampiro” narra la historia de Drácula, pero en comparación con los Dráculas que se han representado después, es totalmente diferente. Para empezar la estética del Conde de Orlok, su imagen es horrible, es digna de ver en la peor pesadilla, no tiene ese toque de seductor que tienen los Dráculas hechos después. De todas formas, Nosferatu sigue muy fielmente la estructura de la novela de Stoker (en la novela el diario de Hutter ocupa gran parte de la historia y en la película está bastante respetado).
Por otro lado, el montaje elegido por Murnau es muy acertado, ya que vemos paralelamente lo que pasa en el viaje de Hutter hacia el castillo o en el castillo mismo, y lo que está viviendo Ellen su mujer. Cuando el Conde de Orlok decide ir en busca de Ellen, viaja en barco, mientras que Hutter viaja por tierra, y también estos dos viajes se intercalan paralelamente. Los planos elegidos también deben ser reconocidos, porque vemos como pasa de planos generales a primeros planos de la cara de Ellen por ejemplo para reflejar mejor la preocupación que siente al saber del viaje de su marido.
La oscuridad que refleja la película hace que entres más en ese mundo oscuro y tétrico que nos quiere enseñar Murnau, ese mundo donde existe ese ser, y aunque hoy en día no sea una película que de miedo, nos hace comprender el terror que sienten los habitantes al solo oír nombrar el nombre del Conde de Orlok. La iluminación, esa manera de crear las sombras, está muy bien utilizada para advertirnos del acecho, o del ataque que está a punto de suceder. Tanto cuando intenta atacar a Hutter en su castillo, como en el final cuando Ellen se deja seducir para acabar con él, vemos la sombra de Noferatu, siempre con las manos levantadas en señal de ataque, acercándose a su presa despacio, pero intimidándole y aterrándole.
De esta manera, la película nos deja muy claro el concepto del mal, en el que el mal está representado por un vampiro chupa sangre que trae consigo la peste, y el bien está representado por la dulce Ellen que se sacrifica para que el resto del mundo pueda vivir en paz. Hutter a su vez realiza un viaje iniciático en el film, donde al principio vive en un mundo feliz, en el que él no conoce mal alguno, pero según vaya pasando la película se irá dando cuenta de que el mal existe y acecha en cualquier parte (de hecho Nosferatu va dejando su mal allá donde va, simbolizando el mal que se puede encontrar en cualquier parte del mundo).
Por último decir que “Nosferatu” hay que verla no como una versión más del Drácula de Bram Stoker, si no como “Nosferatu”, porque no tiene nada que ver con el resto de versiones realizadas y está un paso por delante tanto visual como estéticamente.
Garazi Rodriguez
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Película dirigida por F.W. Murnau en 1922, basada en la novela Drácula de Bram Stoker. No tenía permiso para llevar a cabo esta adaptación del libro, y aun cambiando los nombres de los personajes, perdió la demanda interpuesta por la viuda de Stoker.
Es uno de los máximos exponentes del expresionismo Alemán, en plena República de Weimar, junto con el Gabinete del Dr. Caligari (1919) y El Golem (1920). Estos tres films reflejan la época lúgubre y oscura en la que estaba inmersa. El Tratado de Versalles no dejó en muy buen lugar a este país, e hizo que una gran crisis económica y social se hiciera con Alemania.
Es la primera película que habla sobre Drácula, dándonos a conocer uno de los personajes que más veces ha usado el cine de terror. Todo empieza cuando el Conde Orlok (Max Schreck) decide comprar una casa en Wismar, y el jefe de una inmobiliaria (Knock) manda a un empleado a cerrar el trato, Hutter (Gustav von Wangenheim). El joven emprende el viaje hacia los Cárpatos dejando a su esposa en casa de unos amigos. Por el camino es advertido de lo que esconde el Conde Orlok, pero hace oídos sordos. Al llegar al tétrico castillo todo empieza a ir mal, y Hutter descubrirá que el Conde es un vampiro. En el camino de vuelta hará todo lo posible para impedir que el Conde se haga con Wismar y lo más importante, su esposa, que antepondrá el bienestar del pueblo a su vida.
Este film hace que nos olvidemos de todas las películas de la época, gracias a la magnífica atmosfera que consigue crear Murnau, con muy pocos recursos. Cada plano parece un cuadro en movimiento, ya que la composición es muy rica. Consigue crear tensión en el espectador, cosa que era bastante complicada, dado que los intertítulos hacen que el público se aleje de la acción.
No deja a nadie indiferente este relato, que gracias a los virados que utiliza hace que las emociones estén a flor de piel. Cada color expresa una sensación. Todas esas sensaciones están genialmente pensadas por el director. Al igual que la música, perfectamente estudiada para crear más suspense y la sensación de miedo en el espectador.
La historia, que está dividida en cinco actos, se nos cuenta a partir del segundo, mediante el montaje paralelo de las acciones. Así también nos da a conocer los dos personajes que sienten a distancia: Ellen y Knock. Nos enseña dos acciones que pasan al mismo tiempo pero en diferentes espacios.
El personaje del Conde Orlok es el primer vampiro del cine. Muy diferente a los que posteriormente nos han dado a conocer otros directores, con mayor o menor éxito. La imagen de los vampiros de hoy en día está muy lejos de la que Murnau nos presenta. No es un vampiro atractivo con una cuidada estética, sino un monstruo con dos grandes incisivos, calvo y con garras.
El Conde representa el Mal, la dominación que ejerce una fuerza sobrenatural sobre toda la población. Al igual que pasaría en M, el Vampiro de Düsseldorf no es descabellado pensar que la influencia de Hitler hizo que la dominación corrieran a cargo de protagonistas muy poderosos, los cuales arremetían contra los ciudadanos acabando con ellos.
Para terminar, solo decir que aun siendo una gran película con muchas virtudes, se acaba haciendo pesada. Algunos fragmentos son excesivamente largos para la poca acción que recogen. Y en ocasiones, cuando la acción está en su punto más álgido, acorta. La falta de ritmo en algunos fragmentos hace que el film se haga más largo de lo que realmente es.
Eider Rodriguez
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“Nosferatu” (1922) es la película más popular del director alemán Friedrich Wilhem Murnau, uno de los autores más enigmáticos de la historia del cine. Su prematura muerte y la férrea censura que sufrieron sus obras, eclipsaron durante años la figura de un director que firmó algunos de los más brillantes largometrajes del cine mudo.
Inspirada en la novela del escritor irlandés Bram Stoker, “Nosferatu” sentó las bases de la mitología vampírica en el cine y ha sido fuente de inspiración para los más diversos autores, llegando incluso a hacer de su actor protagonista, el alemán Max Shreck, un mito de la cultura popular. Desgraciadamente, los implicados no pudieron disfrutar de este merecido éxito ya que la película sufrió el azote de la censura debido a diversos litigios con los herederos del novelista británico, cayendo así en el olvido hasta que en la década de 1970 resurgió el interés por la obra de Murnau y se consiguió restaurar la cinta.
La película narra la historia de Jonathan Hutter, empleado de inmobiliaria alemán, que es enviado a la lejana Transilvania para cerrar la venta de una propiedad con el misterioso conde Orlock. En casa, su esposa comienza a sufrir una serie de extrañas pesadillas que le advierten del serio peligro que corre su marido, atrapado en la morada del vampiro.
A pesar de que “Nosferatu” fue concebida en un principio como la adaptación cinematográfica de “Drácula”, los conflictos con los derechos de autor obligaron al guionista Henrik Galeen a moldear la historia original e introducir diversos cambios que afectaron en menor medida al desarrollo y muy notablemente al desenlace del film. Así, algunos personajes imprescindibles en la novela, no tienen cabida en la película, que reduce el elenco de actores casi a la mínima expresión.
En el caso del protagonista, la libre adaptación se hace aún más patente. Por un lado, la novela de Stoker presenta al vampiro como un ser profundamente complejo que representa la dualidad humana y la permanente lucha entre el instinto y la razón. Murnau, por su parte, opta por hacer una lectura sociopolítica del personaje, simplificándolo para convertirlo en una amenaza que requiere de sacrificio para ser combatida. Muchos identifican este fatalismo recurrente en la corriente expresionista con la agitación social que precedió al ascenso del nacionalsocialismo.
En el ámbito formal, Murnau trata de distanciarse de la influencia del teatro, aunque mantiene ciertos rasgos que se antojan imprescindibles para paliar la carencia de sonido. Así, los personajes son prototipos fáciles de identificar por su caracterización y por unas actuaciones convenientemente exageradas. Se puede decir, por lo tanto, que ese halo de obviedad que envuelve la narración, se torna necesario para comprender la historia sin recargarla de unos intertítulos que no hacen sino ralentizar la acción.
El film se caracteriza por la extraordinaria riqueza visual de los planos que lo componen, incluido el celebérrimo teatro de sombras que precede a Nosferatu en el clímax final. Este apabullante despliegue de talento contrasta con las limitaciones técnicas que imponían las cámaras de la época, por lo que la mayoría de esos planos son, asimismo, estáticos. El montaje, sin embargo, resulta aún tosco estéticamente y no se atisba intención alguna de camuflarlo para sustentar la necesaria suspensión de la incredulidad. Aún así, el director echa mano de los pocos recursos que tiene a su alcance para imprimir fuerza al tenebroso submundo del vampiro.
Por todo lo expuesto, “Nosferatu” resulta imprescindible como introducción al subgénero de terror vampírico por su carácter pionero y se presta además a una interesante lectura social que hace de su visión un espectáculo altamente recomendable.
Miren Korta


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