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viernes 16 de noviembre de 2007

AMANECER



T.O.: Sunrise, 1927; Director: F.W. Murnau; Guión: Carl Mayer; Música: Hugo Riesenfeld; Fotografía: Charles Rosher & Karl Struss (B&W); Productora: Fox Film Corporation; Reparto: George O'Brien, Janet Gaynor, Margaret Livingston, Bodil Rosing, J. Farrell MacDonald; Duración: 110.

Primera película dirigida por Murnau en Hollywood en 1927, el mismo año en que se hizo el primer film con sonido (The Jazz Singer, de Alan Crosland). La película de Murnau no tiene nada que envidiar a las que empezaban a incorporar los adelantos tecnológicos que se estaban dando en esa época, ya que aun siendo cine mudo, estaba especialmente adelantado en cuanto a lenguaje visual.
Esta película basada en la novela “Pasaporte a Tilsit”, obtuvo tres Oscar en la primera gala que se celebró en 1928. Los premiados fueron: Janet Gaynor, como mejor actriz; Charles Rosher y Karl Struss por la fotografía, y la estatuilla a la mejor calidad artística de producción.
En ella se nos cuenta la encrucijada en la que un campesino se encuentra, dado que su amante (una mujer de ciudad), le induce a que asesine a su esposa. Lo que iba a ser un asesinato, se convierte en una bonita reconciliación que llevará a la pareja a la ciudad. Pero lo que se había convertido en un bonito día, acabará siendo una tragedia para el marido.

El film combina magistralmente el drama y la tragedia, que hace que las emociones del espectador estén a flor de piel, aun teniendo en cuenta que los intertítulos alejan de la acción. Este acercamiento por parte del espectador, también es dado por la simpleza argumental de la historia.
Murnau nos presenta una película con un claro mensaje a favor del matrimonio y en contra de la vida moderna que se daba en esa época en la ciudad. El dualismo está presente durante los 110 minutos de cinta. Por un lado tenemos a la mujer, y por otro, a la amante; el campo y la ciudad, el día y la noche, etc. Otro elemento que usa para expresar esta idea abstracta, son los efectos. Las sobreimpresiones y las transparencias refuerzan la idea del bien y el mal, dejando claro que el cine mudo también podía valerse de técnicas más modernas.

Murnau consiguió una depuración del lenguaje cinematográfico tal, que quiso estrenar la película sin ningún intertítulo, cosa que los productores rechazaron. Aun así el film se puede entender perfectamente sin ninguna explicación y conseguir estremecernos con sólo imágenes.
Para terminar, otra gran virtud de Amanecer, es el movimiento de cámara. La cámara fija se deja a un lado, para mostrarnos impresionantes travellings de seguimiento. Como por ejemplo, cuando el marido va a encontrarse con su amante en el bosque.

El director, transforma una sencilla historia de un matrimonio en una obra maestra, llena de emociones conseguidas con el genial uso del lenguaje cinematográfico.

Eider Rodriguez

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La relación a dos bandas de George O`brian, representando un personaje sin nombre, entre su esposa y una mujer mas bien liberal de la ciudad es el punto de partida escogido por el director para dar atmósfera a la película. La tentación casi diabólica que ejerce sobre el marido la amante venida de la ciudad, convence al marido y lo incita para asesinar a la esposa.

Murnau filmo Amanecer en 1927, su primera película en Hollywood. Atribuido en la corriente expresionista de la Alemania de los años 20, Murnau ha pasado a la historia del cine por su puesta en escena, y por ser una de las pioneras en dar movimiento al cine.

Nunca el silencio fue tan expresivo. En la expresión y la transmisión del mensaje, para seguir el hilo de la película, los pocos intertítulos que aclaran la situaciones casi no se echarian en falta si no estuvieran. La interpretación de los actores es muy importante, vital, en esta labor. La expresión de sus caras combinada con la casi milimetrica elección del plano por parte del director nos llevan de la mano a traves de la narración casi sin enterarnos. La capacidad de transmitir la complejidad de la psicología de una personaje sin una sola palabra simplemente, estremece. La belleza del plano, tanto por su estética como por su plasticidad poética, es una de las razones por las que esta película ha entrado a formar parte de la historia del cine.

La película nos envuelve en un ambiente cambiante, de romantico y dramatico, precedido por la intención de traicion por parte del marido. Las escenas de tension en la barca se suceden con las de pasion y amor en la ciudad, envolviendonos en una atmosfera casi magica o fantastica por la movilidad de la pelicula. El director indaga en los mas basicos impulsos humanos con una combinación de armonia y suspense que imana poesía, para resolver el entramado en el ultimo segundo con una elegancia suprema.

Maitane Iruarrizaga


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Situémonos en 1927. Tomemos a un director ya consagrado en la convulsa Alemania de Weimar, que hasta el momento ha levantado una sólida carrera dentro del Expresionismo cinematográfico, admirado por la crítica y seguido por el público. Tomemos ahora a todo un “Studio” hollywoodiense que, inmerso en una salvaje carrera en busca de nuevas propuestas con las que llenar las salas, decide jugársela por este artista para llevar a buen puerto una producción de coste astronómico. ¿Cuál puede ser el resultado de una apuesta tan arriesgada?

Hoy en día, los cerebros pensantes de la Meca del Cine soportarían la incertidumbre del rodaje con llamadas a deshoras a sus psicoterapeutas. Y, sin embargo, ejemplos como “Amanecer” demuestran que es posible que dos ideas a veces enfrentadas como la creación artística y la búsqueda de rentabilidad económica pueden ser compatibles. Pero, ¿cómo?

En primer lugar, es necesario escoger una historia que, por su sencillez, sea fácilmente comprensible, y que, al mismo tiempo, permita que la reflexión sobre distintos temas que puedan surgir de ella. En este caso, Murnau se decantó por el clásico entre los clásicos: el triángulo amoroso. Así, “Amanecer” narra la historia de un Hombre de campo, que llevaba una vida sencilla junto a su Esposa hasta que una Mujer de la Ciudad se interpone entre ellos. El Hombre cae rendido a sus pies y, cuando ella le proponga asesinar a su Esposa, él comenzará a urdir un plan, que muy pronto se verá truncado.

Hablamos, por tanto, de una historia preñada de temas sobre los que Murnau diserta, marcando claramente las oposiciones entre Bien y Mal, o entre la Realidad y la Apariencia. Ahora bien, no ha de pensarse que “Amanecer” sea un filme maniqueo, ni mucho menos: el genial director de “Nosferatu” sabe dotar de matices a personajes, espacios y acciones, de manera que el espectador se ve obligado a reflexionar sobre lo que se le muestra en la pantalla.

Por otra parte, el rechazo a usar nombres para identificar a los personajes, en contra de lo que pudiera parecer, no es una forma de convertirlos en meros arquetipos sin alma; en cambio, ayuda a que sus situaciones y formas de actuar se hagan reconocibles para el público de manera más inmediata y personal. Y lo mismo puede decirse de los giros argumentales de la trama: Murnau utiliza con sabiduría elementos y sorpresas dignos de un folletín, pero que ayudan a que la implicación de los espectadores con el conflicto se acentúe.

Pero es en el plano estético en el que hay que buscar el mayor valor de esta película. Y es que es digna de elogio la valentía del director para echar mano de todo tipo de recursos: complejos travellings que parecen buscar lo que los personajes desean, transparencias que llevan al espectador hasta lugares anhelados por otros... La riqueza visual de “Amanecer” parece inagotable. Y, por descontado, Murnau la gestiona con soltura, sin renunciar a ciertas influencias claramente expresionistas ni hacerle asco a la forma más “burguesa” de narrar que parece descubrir en América.

Sus planos cargados de suntuosidad, y de una carnalidad que aún hoy resulta fresca, puede que no sean los mismos de su etapa alemana, pero no desentonan en absoluto con ésta. Y es que “Amanecer” es el resultado de una apuesta arriesgada, pero con final feliz.

Mikel Uribe-Etxebarría


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SINOPSIS: Un campesino se enamora de una sofisticada mujer de ciudad que está pasando una temporada en el campo. Su obsesión por ella es tal que descuida sus labores, y la gente comienza a darse cuenta. Pero lo peor vendrá cuando la mujer le pide que se deshaga de su esposa, para poder irse con ella a la ciudad. El hombre decide planear todo para cumplir los planes de su amante.

Película de corte dramático y trágico con pinceladas cómicas que rozan con
el cinismo del que ha jugado con la muerte. Me parece una película que trata todos los aspectos del ser humano hasta tal punto que hace que pienses en cada etapa por la que pasa el personaje principal y seas crítico hasta con tu propia vida. Los toques góticos y siniestros me parecen fascinantes el arqueamiento del actor principal la rabia contenida en su mirada, una mirada que es feroz de ahí que utilice la naturaleza, el instinto animal, la incomprensible levedad del ser humano. Y cuando todo nos parece que va a finalizar de forma trágica da un giro total en la ciudad y nos hace ver la ternura de los personajes, el amor y humor en los pequeños detalles cuando dos personas se quieren. El descubrimiento, el saber que la persona que tienes al lado es la persona a la que amas domina todo el desenlace, el defenderla hasta la muerte de aquello que le puede hacer daño. Los personajes están tratados de una forma soberbia; tienes el personaje de la chica de ciudad que llega al pueblo como algo fascinante, entonces el personaje del hombre de pueblo que se queda prendado de ella, que rompe la rutina en la que vive en su matrimonio, el clásico amor fatal que le hace perder de forma absurda la cabeza pero que a todos nos a pasado. Por eso el director nos lo presenta al principio como comprensible hasta que la locura ciega sus ideas y solo ve en la muerte de su mujer la única salida. El personaje de la mujer junto con el del niño son el elemento tierno del que todos nos quedamos prendados aunque parezca insulso (el de la mujer) va cobrando fuerza hasta el final y nos hace ver que el perdón fruto del amor que tiene a su marido es un arma de doble filo que al final sale victorioso. En cuanto al ambiente que recrea en la película es sorprendente a la vez que fascinante ya que en las escenas en el pueblo da la sensación de un tipo de campo encrespado que el director utiliza para recrear el estado anímico por el que pasan los personajes, de tal modo que en la ciudad cuando redescubren su amor mutuo es un ambiente de luces y de fiesta. Y para finalizar la escena de la tormenta que se desata origina un pequeño giro en el espectador ya que estamos ante algo imprevisible y trágico, la fuerza de la naturaleza que desata en el personaje la rabia y impotencia del que ve que en poco rato todo se acaba (tanto el personaje como el espectador). Y al final el desenlace es feliz juego mágico, truco mental de un director que ha sabido jugar mediante su manejo de tomas y planos con la mentalidad del espectador y ha sabido tocar todos sus pensamientos y sentimientos.

Iñaki Diestro

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Una imagen vale más que mil palabras. Y Murnau ofrece el ejemplo perfecto. Este singular director fue capaz de expresar los sentimientos de las personas involucradas en un triángulo amoroso con una fuerza sobrecogedora, dotando a los personajes de tal expresividad que no tuvo necesidad de introducir casi ningún intertítulo. Si bien ya había demostrado con creces su talento dirigiendo en Alemania títulos como “El Último”(1924), película. o “Nosferatu” (1922), su traslado a EEUU no supuso un obstáculo: su primera película allí fue “Amanecer”, la cual obtuvo instantáneamente éxito mundial y de crítica, que se reflejó en tres Oscars.
La película se centra en la vida de un hombre de campo casado que mantiene una aventura con una mujer de ciudad que lo absorbe y lo lleva a la ruina. Su mujer es consciente y está triste por ello, por lo que cuando su marido le propone un paseo en barca accede encantada, sin saber que en realidad su marido ha sido convencido por la sofisticada urbanita para asesinarla en el lago.
Digno de mención es el momento en el que el marido, acostado en la cama, está pensando en la ejecución del asesinato: se produce un espeluznante e impactante encadenado con el lago. De hecho, toda escena relacionada con el lago es maravillosa, y en particular la tormenta, rodada, como todo lo demás, en estudio… queda totalmente clara la capacidad creativa, el ingenio y la habilidad de Murnau.
Tan sorprendente como la técnica de la que puede hacer alarde es la narración de los hechos: el espectador es capaz de sentir el terror de la esposa cuando es consciente de lo que sucede, y se compadece del marido en su posterior intento de redención. El resultado es una obra tan dramática y trágica como amable e incluso divertida: las pinceladas de humor dotan de una inocente frescura y ligereza al filme.
Es imprescindible incidir en la fuerza expresiva de las imágenes. De hecho, podría decirse que los poquísimos intertítulos que aparecen son innecesarios: cada escena, cada instante, cada mirada resulta totalmente elocuente por sí misma., sin necesidad alguna del apoyo de la letra o el sonido.
Curiosamente, este legado del cine mudo de Murnau resultó estrenarse dos semanas antes que “El Cantor de Jazz”, la primera película sonora. Poco faltó para que esta maravilla quedara relegada y enterrada ante la inminencia del sonido.
Pero no fue así, de modo que a día de hoy se puede disfrutar de una de las mejores películas de Murnau, y en general del cine mudo gracias a su cuidada (y avanzada para su época) técnica, la especial atención a los detalles narrativos y la capacidad para condensar en una sola imagen lo que muchos no podrían expresar en una frase.

Alejandra Sarmiento