
El trauma de la guerra de Vietnam para la sociedad americana se ha extendido hasta años después de que el conflicto bélico hubiera terminado. Es en este marco donde se inscribe la cinta de Martin Scorsese, al igual que otros títulos anteriores, como el drama que 30 años antes describía el film de William Wyler, Los mejores años de nuestra vida (1946), el mismo que recogía El cazador (1978, Michael Cimino). Como ellos, Taxi driver habla de la alienación y el aislamiento que sufren los veteranos de guerra, hombres que volvieron a su país como héroes pero que fueron olvidados al poco tiempo.
El personaje interpretado por Robert de Niro, Travis Bickle, es un excombatiente que sirvió en la Marina en Vietnam. Son conocidos, aunque tardaran en reconocerse, los problemas psicológicos derivados de los conflictos bélicos que pueden llegar a padecer los combatientes, puestos de manifiesto precisamente durante la contienda en el sudeste asiático. Estas secuelas son oficialmente reconocidas por la Asociación Psiquiátrica Americana en 1980 (recordemos que la intervención militar norteamericana contra el Vietnam comunista se extiende desde 1964 hasta 1973), bajo el nombre de Trastorno por Estrés Post Traumático. Dicha enfermedad mezcla los ataques de pánico, la depresión, el insomnio y la agorafobia, entre otros síntomas. Travis, como veterano de guerra, es de los que tuvieron que luchar, solos en muchos casos, contra estos síntomas y contra el abandono y olvido al que les condenó su patria, la misma por la que tantos murieron y que, en un primer momento, los consideró héroes. Las consecuencias visibles en la persona de Travis Bickle, como pudo ser el alcoholismo, se manifiestan en un rechazo compulsivo hacia la sociedad, y más concretamente hacia los elementos que la envilecen. Desde su insomnio, Travis va poco a poco sumergiéndose más en el abismo de su odio y su paranoia, hasta que terminan reventando. Es entonces cuando se produce la explosión de violencia que hasta ahora había permanecido latente en el film. El asesinato de un joven negro que pretende atracar una tienda abre la caja de Pandora de esa bomba siempre a punto de estallar en la que se ha convertido el insomne taxista.
Podríamos asegurar, sin embargo, que el torbellino de violencia que desata Travis tiene un fin práctico ―acendrar de escoria la ciudad― para resolver con ello un conflicto mayor y más profundo: el de la redención. El motivo principal que guía a Travis en su festín violento es sacar a Iris (Jodie Foster) del mundo de la prostitución y. de paso, limpiar el mundo de ruines como Sport, el chulo de Iris interpretado por Harvey Keitel. La Redención será la que libere del Pecado a las personas para alcanzar el estado de Gracia, trinidad propia de la teología calvinista, en la que fuertemente educaron a Paul Schrader. El intento de rescatar a los esclavos del vicio, de la miseria moral y de la corrupción del alma no cabe duda de que es una laudable misión, por lo que parece evidente que lo erróneo en Travis es el método para alcanzar su fin. Combatir la corrupción con la violencia ―otra forma de corrupción, y de las más detestables― es crear un círculo vicioso sin salida.
Este proceder viene determinado tanto por el pasado como por la situación de marginación social en la que se encuentra en la actualidad. ¿Podemos entonces acusar a Travis de ser lo que es?; ¿no es Travis el producto de una sociedad despiadada e inhumanamente injusta? La respuesta quizá absuelve a la pobre alma perdida que es Travis Bickle.
A tenor de lo expuesto, puede resultar ilusorio plantearse si Travis podría haber actuado de otra manera. Con su pasado trenzado de violencia y el ostracismo al que se ve abocado en la desmedida Nueva York, seguramente la violencia sea el único recurso que conoce y del que dispone Tavis, y el único considerado válido para el fin que persigue. Resumiendo, no parece muy probable ver a un personaje como Travis, lleno de odio, aleccionando a los descarriados desde una comunidad religiosa.
Dani López
martes 13 de febrero de 2007
TAXI DRIVER: LA MORAL DE TRAVIS BICKLE
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada