
El detective McPherson (Dana Andrews) se hace cargo del asesinato de Laura (Gene Tierney) a quien encuentran muerta en su apartamento de New York. McPherson pronto implica en el asesinato a un periodista llamado Waldo Lydecker (Clifton Webb) y a el pretendiente de Laura, Shelby Carpenter (Vincent Price). Con la ayuda de las declaraciones obtenidas y especialmente, por la influencia de un retrato de Laura, McPherson empieza a implicarse emocionalmente en el caso, logrando así, que en la trama de la película haya una atmósfera de celos e intriga constante. Viéndose involucradas en ella las tres personalidades de los tres pretendientes de Laura, muy diferentes el uno del otro.
Preminger, nos muestra una intrigante película de cine negro, en la que sus brillantes diálogos toman parte destacable dando al espectador pequeñas pistas para descifrar el asesinato. Un guión elaborado, donde las personalidades están muy bien afincadas en cada uno de los intérpretes, dotándoles así de una credibilidad y forma de actuar únicas.
El apartamento de Laura se convierte en casi el único escenario donde transcurren todas las acciones de la película, aún así, el ingenio de Preminger junto con una gran fotografía hacen que la trama discurra de manera amena y con tensión constante.
A grandes rasgos, se trata de una película muy bien cuidada, tanto en aspectos técnicos como interpretativos, y como único apunte que se pueda reprochar es su final, un tanto, “políticamente correcto” y previsible. De todas maneras, se trata de un aspecto poco significativo ante todo lo interesante de este film, anteriormente dicho.
Oier Vaquero


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